Por qué cruje la tarima flotante y cómo solucionarlo | Hitawood

¿Por qué cruje tu tarima flotante al pisar? Causas reales y cómo solucionarlo

en-que-direccion-instalar-la-tarima-flotante
¿En qué dirección instalar la tarima flotante? La luz manda (y te explicamos por qué)
16 julio 2026
Mostrar todo
por-que-cruje-la-tarima-flotante-y-como-solucionarlo

Ese «cric» al cruzar el pasillo de noche. Ese punto concreto del salón que suena siempre igual. Si te preguntas por qué cruje la tarima flotante y cómo solucionarlo, te adelantamos algo tranquilizador: en la mayoría de los casos no es un defecto de la madera, sino una consecuencia de cómo se instaló el suelo o de las condiciones de la vivienda. Y en muchos casos se resuelve sin levantar una sola lama.

Como fabricantes, hemos visto de todo: desde tarimas que crujían por un aislante mal elegido hasta rodapiés que apretaban donde no debían. En este post repasamos las causas más frecuentes y qué puedes comprobar tú en casa antes de dejar de hacer pruebas y llamar a un instalador.

Por qué cruje la tarima flotante: lo primero que debes entender

Una tarima flotante, como su nombre indica, no va pegada ni clavada al suelo: las lamas se ensamblan entre sí mediante clic o machihembrado y «flotan» sobre una lámina aislante. Ese sistema es precisamente su gran ventaja, porque permite que el conjunto se mueva con los cambios de temperatura y humedad.

El crujido aparece cuando algo impide o distorsiona ese movimiento natural: dos superficies que rozan donde no deberían, o un conjunto que no tiene espacio para dilatar. Para localizar el origen del ruido hay que mirar bajo la lama o en el perímetro de la habitación, no en la propia madera.

Las causas más habituales de los crujidos

1. Subsuelo irregular: el culpable número uno

Si la solera tiene ondulaciones o desniveles, la lama queda apoyada en unos puntos y «en el aire» en otros. Al pisar, la lama flexa y roza con la vecina: de ahí el ruido. Es la causa más común en viviendas donde se instaló la tarima directamente sobre un suelo antiguo sin nivelar. El crujido suele estar siempre en el mismo sitio y se nota incluso un ligero balanceo al pisar.

2. Aislante inadecuado o mal colocado

La lámina que va bajo la tarima no es un trámite: amortigua, corrige pequeñas irregularidades y aísla de la humedad. Un aislante demasiado fino o con solapes mal resueltos deja zonas donde la lama trabaja mal. Si el crujido es generalizado por toda la estancia, sospecha del aislante.

3. Falta de junta de dilatación

La tarima necesita un espacio libre en todo el perímetro (habitualmente en torno a 8-10 mm, oculto tras el rodapié) para dilatar. Si se instaló a tope contra la pared, o si un rodapié, un marco de puerta o un mueble muy pesado la aprisiona, el suelo empuja contra sí mismo y cruje al no poder moverse. Es típico que este problema aparezca meses después de la instalación, con el primer cambio fuerte de estación.

4. Humedad y cambios estacionales

La madera es un material vivo: absorbe y cede humedad según el ambiente. En invierno, con la calefacción, el aire se seca y las lamas encogen ligeramente; pueden aparecer pequeñas holguras en las juntas que rozan al pisar. En verano ocurre lo contrario. Si tu tarima cruje solo en determinadas épocas del año, la humedad ambiental es la principal sospechosa.

5. Sistema de clic desgastado o dañado

En tarimas con muchos años o mucho tránsito, el propio ensamblaje entre lamas puede haber perdido firmeza. Las juntas cogen holgura y las lamas rozan entre sí. Este caso es menos frecuente en tarimas de calidad con buena capa noble, como nuestra tarima de roble, pero existe.

Soluciones: qué puedes hacer tú antes de llamar a nadie

Antes de pensar en levantar el suelo, hay varias comprobaciones sencillas que resuelven una parte importante de los casos:

  • Revisa el rodapié y los marcos. Comprueba que el rodapié no presiona la tarima hacia abajo ni la aprisiona lateralmente. El rodapié debe fijarse a la pared, nunca al suelo. Si un marco de puerta toca la tarima, un rebaje mínimo suele bastar.
  • Libera el perímetro. Si al retirar el rodapié ves que la tarima llega a tocar la pared, ahí tienes el problema: falta junta de dilatación y hay que recortar el borde de las lamas perimetrales.
  • Controla la humedad ambiental. Mantener la vivienda entre el 45% y el 60% de humedad relativa reduce mucho los ruidos estacionales. Un humidificador en invierno con calefacción marca la diferencia y en verano cuando la vivienda esté cerrada por vacaciones. También es necesario fregar el suelo de madera una o dos veces por semana, ya que necesita humedad en el ambiente.
  • Prueba con polvos de talco en las juntas. Si el crujido viene del roce entre dos lamas, espolvorear talco sobre la junta y hacerlo penetrar con una brocha lubrica el contacto y silencia el ruido. Es una solución casera, pero silencia el roce mientras la holgura sea mínima.
  • Localiza y anota los puntos exactos. Aunque acabes llamando a un profesional, saber si el crujido es puntual o generalizado, y si cambia con las estaciones, le ahorrará tiempo (y a ti, dinero).

Cuándo conviene avisar a un profesional

Hay señales que indican que el problema está debajo del suelo y que ninguna solución superficial va a resolverlo:

  • El suelo se balancea o se hunde visiblemente al pisar en ciertos puntos: hay huecos en el subsuelo que exigen levantar la zona y nivelar.
  • Los crujidos son generalizados por toda la vivienda: probablemente el aislante no es el adecuado o la solera no se preparó bien.
  • Aparecen lamas abombadas o juntas que se abren: puede haber un problema de humedad procedente del forjado, y eso hay que diagnosticarlo antes de que dañe la madera.
  • Ya has probado con el talco y la revisión del perímetro y el ruido vuelve o va a más.

Un instalador experimentado puede levantar solo la zona afectada para corregir el subsuelo o sustituir el aislante, y volver a montar las lamas sin que se note. En tarimas modernas de clic, y especialmente en formatos grandes como nuestra tarima de lamas de gran formato, desmontar y remontar correctamente es perfectamente viable si lo hace alguien que conoce el sistema.

La mejor solución: que no cruja desde el primer día

Si estás leyendo esto antes de instalar tu suelo, estás a tiempo de evitar el problema de raíz. Los tres factores que separan una tarima silenciosa de una que cruje son siempre los mismos:

  1. Un subsuelo nivelado. Merece la pena invertir en autonivelante si la solera lo pide. Es una de las inversiones que más problemas evita a largo plazo. Además de que la solera tiene que estar bien nivelada, limpia y seca (la humedad de la solera tiene que estar por debajo del 2,5%).
  2. Un aislante de calidad, bien elegido para tu caso. No es lo mismo instalar sobre forjado nuevo que sobre baldosa antigua o con suelo radiante.
  3. Respetar las juntas de dilatación en todo el perímetro y en los pasos de puerta entre estancias grandes.

En Hitawood trabajamos la tarima desde la fábrica hasta tu casa, y por eso insistimos tanto en la preparación previa: al vender directamente de fábrica podemos asesorarte antes de instalar, para que el subsuelo y el aislante estén a la altura de la lama que has elegido. Si tienes dudas sobre tu caso concreto, ya sea un crujido que no localizas o una instalación que quieres hacer bien desde el principio, escríbenos o llámanos y te orientamos sin compromiso. Y si estás en fase de elegir suelo, recuerda que enviamos muestras gratuitas para que toques y compares antes de decidir.

Tarimas Madrid Hitawood Icono de Whatsapp Tarimas Madrid Hitawood Whatsapp de Contacto